martes, 11 de diciembre de 2012

Villancicos

Que el cante flamenco se nutre de letras y melodías de origen folclórico es algo que se evidencia especialmente en cantes como los villancicos o campanilleros. Incluso sirven de inspiración a otros estilos del flamenco como estas bulerías que nos dice magistralmente Juanito Mojama:

Bulerías de Juanito Mojama
Ir a descargar  
En la iglesia mayor de Sevilla 
hay una bandera que allí puesta está 
el que quiera sentar plaza en ella 
Jesús Nazareno va de capitán 
y ésta es la verdad de que es más 
María más pura que el agua más 
que las estrellas de lo universal

Los villancicos constituyen con las saetas la más rica manifestación flamenca de inspiración religiosa y además son su polo opuesto. Los villancicos desbordan alegría y esperanza ante el suceso estupendo del Nacimiento del Señor. Sus letras cuentan entre las más bellas y conmovedoras. Se nutren de los Evangelios (incluidos los apócrifos) y añaden por su cuenta episodios y circunstancias de extraordinaria fuerza poética.

Las reuniones en donde se interpreta los villancicos se suelen llamar en algunas localidades Zambombás.

El jerezano Ramón Gómez Antúnez crea al compás de la bulería los villancicos y romances navideños, y entre ellos el que más fama y el que más se extendió por toda la geografía flamenca, es en el que se repite mucho la frase: “Gloria al recién nacido Gloria…” Tan grande es el éxito que tuvo al interpretar dicho villancico, que le valió su nombre artístico “El Niño Gloria”:

“Gloria al recién nacido” villancico de “El Niño Gloria”
Ir a descargar

Campanilleros

  Las cofradías del Santo Rosario son las madres indiscutibles de los cantes campanilleros, puesto que era costumbre tradicional que por turnos de meses o semanas uno de los cofrades se ocupe de ir despertando a sus vecinos para que estén listos a la hora de iniciar el Rosario de la Aurora , tan popular en toda Andalucía y tan arraigado en los pueblos desde Valenzuela hasta Bormujos; la tradición exige que este cofrade avisador se haga notar en el silencio de la noche con el toque de una campanilla acompañado de diez, doce o veinte amigos; unos con campanillas, otros con cascabeles, aquél con una zambomba de la Nochebuena , éste con un cántaro vacío que, golpeado en su boca redonda con una hoja de corcho, zumbaba acompasadamente; el herrero con un triángulo metálico que golpeaba con una varilla de hierro para hacerle sonar, etc…


El Rosario de la Aurora - Cuadro de García Ramos, 1884.












Aquel extraño grupo, que con tan dispares instrumentos caseros e improvisados aquel mismo amanecer, se convirtió en un coro de campanilleros, cuando a todos los cacharros musicales puso seriedad y noble compañía la hermosura de la guitarra, y al canto monótono del campanillero, cantando la hora en la puerta de sus cofrades, le salieron alas con suspiros de fandangos, de soleares y de martinetes.

Se le atribuye a Manuel Torre la creación de los campanilleros “aflamencados”, versión que grabó en 1929 y más tarde La niña de la Puebla lo cultivó con un éxito popular.

Aquí podemos escuchar una preciosa versión que hizo Corruco de Algeciras en 1932:

 Los campanilleros “aflamencados” Corruco de Algeciras
Ir a descargar








ole 

No hay comentarios:

Publicar un comentario